La finalidad de este blog, es mostrar algunas características de los servicios de guardería y de adiestramiento que se realizan.
Pinchando en las imágenes podreis ver ampliadas las fotos de algunos de los amigos con los que he tenido la suerte de compartir paseos, juegos, educación y muy buenos momentos.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Sobre César Millán

El reconocido veterinario Andrew Luester fue consultado por National Geographic con respecto al programa "El encantador de perros" de César Millán antes de sacarlo a antena. Le enviaron cuatro cintas con otros tantos capítulos en ellas para que Luester las visionase y les diese su opinión. Evidentemente, le podían haber ahorrado el trabajo, dado que no la tomaron en cuenta. Esta fue su respuesta:

Por Andrew Luester, Veterinario Etólogo
Clinica del Comportamiento Animal
Universidad de Purdue

He visionado las cuatro cintas de video que amablemente me ha enviado National Geographic. Aprecio enormemente la oportunidad de ver estos videos antes de que el programa comience a emitirse. Me haría feliz revisar cualquier programa que trate de comportamiento y adiestramiento de animales domésticos. Creo que es una responsabilidad inherente a nuestra profesión.

Llevo trabajando en la educación de educadores caninos unos diez años, al principio a través del programa “How Dogs Learn” de la Universidad de Guelph (Colegio Veterinario de Ontario) y después por medio del curso “Dogs!” en la Universidad de Purdue. Por tanto, conozco a la perfección el momento en que nos encontramos respecto a la educación canina hoy día, y puedo asegurar que las técnicas de Millán son caducas e inaceptables, no sólo para la comunidad veterinaria, sino para el mundo del adiestramiento canino también. La primera cuestión que se me presenta viendo las citadas cintas es: Repetidamente se advierte a los espectadores del programa que no deben intentar estas técnicas en casa. ¿Cuál es el propósito del mismo entonces? Pienso que debemos ser realistas: la gente intentará probar estas técnicas en casa, muy en detrimento de sus mascotas.

El trabajo de Millán, además, está basado exclusivamente en dos técnicas: Inundación y castigo positivo. En la inundación, el animal es expuesto a un miedo (o agresión) presentándole estímulos y evitando que pueda salir de la situación, hasta que deje de reaccionar a ellos. Pongamos un ejemplo en humanos: La aracnofobia podría tratarse encerrando a una persona en un armario, introduciendo cientos de arañas en ese armario, y manteniendo la puerta cerrada hasta que el individuo deje de reaccionar a ellas. Esta persona podría curarse de su fobia así, pero también podría quedar afectada seriamente y habría hecho frente a una excesiva cantidad de estrés. La inundación ha sido siempre considerada como un método arriesgado y extremadamente cruel.

El castigo positivo aplica un estímulo aversivo o una corrección como consecuencia de un comportamiento. Hay muchos añadidos unidos al castigo además de la incomodidad. El castigo es completamente inapropiado para la mayoría de los tipos de agresión y para aquellos comportamientos que derivan de la ansiedad. El castigo puede suprimir muchos comportamientos pero no soluciona el problema de base, por ejemplo, el miedo por ansiedad. Incluso en los casos en los que podría ser considerada apropiada la aplicación correcta del castigo, son muchas las condiciones que tienen que coincidir para que sea factible hacerlo a un propietario común: El castigo tiene que ser aplicado cada vez que aparezca el comportamiento indeseado, en el medio segundo siguiente a haber aparecido éste y con la intensidad correcta.

La mayoría de las explicaciones teóricas que ofrece Millán respecto a las causas que provocan la aparición de los problemas de comportamiento son erróneas. Ninguno de esos perros tiene nada que ver con la dominancia. Ninguno de esos perros tiene el deseo de controlar a sus propietarios. En lo que sí tiene razón es en que la calma y la consistencia son extremadamente importantes, pero éstas no hacen que los métodos utilizados sean apropiados o justificables.

El último episodio (desorden compulsivo) es particularmente incongruente porque el desorden compulsivo está relacionado con un desajuste en los niveles de neurotransmisores o receptores, y esto es, inequívocamente, territorio de la medicina. ¿Sería apropiado tratar el desorden obsesivo compulsivo humano con castigo? ¿O a estos pacientes debería tratarlos un profesional?

Muchos colegas y yo, e innumerables líderes de la comunidad de la educación canina, hemos trabajado durante décadas para eliminar tan crueles, inefectivas (en términos de curación real) e inapropiadas técnicas.

Texto traducido del original:
http://www.urbandawgs.com/luescher_millan.html
por: Virginia Millares Senosiain www.damelapatita.com
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